«SIN COMENTARIOS», Adrián Martínez.
Hoy me he levantado muy tarde. Agotado. Incapaz mental. Ansioso. Me hubiese quedado en la cama muchas horas más. Llevo varios días así.
No he desayunado pues las náuseas presentes son el heraldo de que estoy al borde del vómito Realizo mi ritual preventivo habitual pero hoy lo amplifico debido a los persistentes síntomas. No es bueno tener al médico tan cerca.
Me tomo la tensión arterial y la glucosa en sangre. Normales las dos. El oxímetro marca una buena saturación de oxígeno. Hace poco hice unos análisis y no hay colesterol, ni triglicéridos ni gaitas. Casi todo en su sitio. La temperatura igual. Cojo el “fonendo”, lo coloco sobre el corazón, y lo que oigo me resulta monótonamente familiar: el “Despasito” de Luis Fonsi y el “Suavesito” de Laura León. Mis reflejos siguen casi en su sitio. Repaso mi piel y mis conjuntivas y están como siempre. Me miro al espejo y me devuelve una imagen que poco a poco, con esfuerzo, se me ha hecho familiar. Me pregunto en qué dia estamos, dónde vivo y cómo me llamo. Bien. Cuento hacia arriba y hacia abajo de seis en seis. No me equivoco. Me muestro tres dedos, y son tres. Cierro los ojos con los pies juntos y no me caigo. Por fin, me pincho, y no sangro. Todo normal.
Me tranquilizo, no tengo causa orgánica. No hay fallo biológico. No hay disfunción química ni física. Pero ¿y mental?
Ya es mediodía y no desaparecen los síntomas. Hoy como ayer noto angustia y malestar, y mucho, muchísimo, infinito, oceánico asco. Cualquier psiquiatra, incluso amigo, podría acuñar esta nueva causa de una patología llamada Dysania y llamarla “Dysania de causa política” consistente en la dificultad extrema para levantarse de la cama por la mañana asociada al desgaste emocional que ocasiona el estar expuestos a presuntos relatos interesados y malintencionados realizados por políticos, y patulea acompañante, en representación propia, de un partido o de una institución.
Y me lo creería. He visto, oído, respirado, masticado y mal digerido lo que opina el PP y la ultraderecha de este país sobre la crisis del Hantavirus.
Faltaba lo de Zapatero. Desde mi Dysania noto cierta incredulidad y de momento siguen los mismos síntomas. Así que, sin comentarios.
Adrián Martínez
Médico
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