«La gran Gincana», Jose Javier Bleda
La realidad silenciada de quienes garantizan tu seguridad cada día
Todos hemos oído hablar de esos juegos, generalmente infantiles, en los que sus participantes compiten por superar todo un conjunto de pruebas donde se combina habitualmente ingenio, retos y obstáculos para poder llegar a la meta. Hablamos de ingenio, superación y competición por tiempo, pero sin más consecuencia que la derrota para quien no consigue superar la prueba. Habitualmente, quienes participan en ello suelen ser conscientes de hacerlo. Pero no siempre es así.
Probablemente ustedes sepan, igual que yo, que son muchos los días de la vida cotidiana, que se convierten en un auténtico reto, por el desafío que supone superar los inconvenientes que van surgiendo. Pues déjenme decirles algo, hay ciertas profesiones en las que realizar la jornada laboral supone, per se, un reto en sí mismo.
Imagine que usted es maquinista… por ejemplo, en FGV.
Para ello, usted deberá superar en primer lugar exámenes médicos, físicos, psicofísicos, técnicos, y estar al 100%. ¿Formación? No pida mucho, dos meses y medio o tres, nada de dar una formación con garantías como en la red estatal que garantice el asentamiento conceptual de la seguridad. Le soltarán todo el temario y si supera el curso, ya es, al día siguiente, oficialmente responsable de todo lo que le suceda durante su turno de trabajo.
Pues bien, usted va a tener tal cantidad de servicios diferentes que superarán de lejos la centena, en realidad son muchos más, cada uno de ellos con una hora de entrada, salida, y duración. Añadamos que esos servicios tienen prevista la conducción de ciertos trenes con unas horas concretas de salida y llegada, horarios que usted debe cumplir escrupulosamente. Se enfrentará a servicios de larga duración que podrán empezar a las 4 de la mañana, o acabar a la 1 de la madrugada, o quién sabe, porque si se produce una situación degradada, usted continuará en su servicio, o sí, como viene siendo habitual falta personal, le agregarán a su servicio algún tren que otro, para que nuestros usuarios no se den cuenta.
Por supuesto, tendrá unas semanas al año en las que usted, no será dueño de su tiempo, ni su familia podrá contar con usted, porque estará en situación de Fuera de Gráfico, o lo que es lo mismo, disponible para que la empresa juegue con su tiempo, eso sí, todo por la cantidad de ¡cero euros la hora!
O a lo mejor, tiene la suerte de formar parte de los/as “banalizados”, un grupo de maquinistas que trabajan los fines de semana y festivos, y que cada día, finalizan su jornada debiendo horas a la empresa, pero, además, el resto de la semana están a su entera disposición, ya que viven en Fuera de Gráfico, por lo que tienen prácticamente una nula conciliación familiar. Por no hablar de las condiciones de trabajo nocturnas que suponen un mayor esfuerzo personal y profesional, porque si malas son las condiciones para la conducción durante el día, peores lo son durante la noche, en las que se debe realizar una conducción que no sólo no es
reconocida, sino que supone un ataque frontal a los derechos básicos de los Maquinistas.
Pero tranquilo/a, que tiene la inestimable ayuda del Reglamento de Circulación Ferroviario y Tranviario de la Comunidad Valenciana, que prácticamente delega y responsabiliza en usted cualquier incidencia que se pueda producir, y que no contempla todas las problemáticas a las que usted se va a enfrentar, ni tampoco les va a dar solución.
Pongamos, por hacer esto más entretenido, que ese reglamento establece que la velocidad normal sea la máxima consentida, 50, 80, 100km/h, y que adicionalmente irá en “marcha a la vista”, o sea, adaptando la velocidad del tren según la parte de vía que usted va viendo, pero debiendo detenerlo ante cualquier obstáculo que pueda invadirla, siendo el responsable, en caso de que se cruce alguien y lo arrolle, por no haber sido capaz de frenar a tiempo. Así que no se duerma en los laureles, porque usted tendrá la culpa de no cumplir con el horario, pero cuidado, porque si tiene cualquier incidente/accidente, igual le buscan las cosquillas.
La infraestructura: su aliada… o no
Añadamos que la infraestructura sobre la que usted deberá circular presenta muchos defectos, averías en los equipos de vía, señalización, enclavamientos, limitaciones de velocidad prolongadas en el tiempo, que limitan su capacidad de conducción, pero de la que usted deberá responsabilizarse.
Por si esta gincana aún le parece fácil, agreguémosle que usted circulará con varios cientos de personas, por tramos mal diseñados, con iluminación deficiente, con cruces, pasos a nivel, pasos tranviarios, junto a paseos y parques, en los que niños/as, bicis, patines y vehículos, pueden invadir la vía sin ningún problema. Nada de lo que usted use o aplique, bien sean normas, procedimientos, cabinas, elementos, o infraestructura, estará en realidad pensado bajo la óptica de su responsabilidad.
Dará igual que lleve varios años reivindicando que son necesarios procedimientos que garanticen la seguridad, como por ejemplo en caso de fenómenos climatológicos adversos, porque se los negarán, y llegará una DANA y arrasará con todo. Dará igual que haya avisado de que por ciertos tramos no se puede pasar, porque solamente se dejarán de expedir trenes cuando el agua entre en tromba en el Puesto de Mando, poniendo en riesgo vidas de trabajadores/as y usuarios/as. Y cuando usted exija responsabilidades a quienes cobran por ello, no obtenga respuesta y tan solo le quede denunciar ante la Autoridad Laboral y esta le dé la razón, no le servirá de mucho, porque en el fondo, no cambiará nada. Y por supuesto, no espere cobrar las horas por exceso de jornada si acaba aislado en una estación con usuarios a su cargo. La explicación será simple: su servicio terminó a su hora y usted se quedó allí “como cualquier otro viajero” por culpa de la DANA, nunca porque la Dirección ignorara las alertas y decidiera no detener la circulación. Eso, según ellos, jamás ocurre.
Llegará un momento en que se planteará “si llevo tiempo alertando de ciertas situaciones y no se corrigen, quizá es porque interesa que todo siga así, de esta manera cae sobre mí la responsabilidad de lo que otros no han arreglado.” Será usted el responsable de que tren, equipos embarcados, infraestructura, equipos de vía, comunicaciones, tracción, pasaje, regularidad y seguridad cumplan con todo lo necesario para que usted cumpla con el horario establecido. No se estrese, apenas hemos comenzado.
Su puesto de conducción
Los equipos de que dispone en cabina no están estandarizados, ni por tramos, ni por líneas, e incluso en cada tipo de tren le darán indicaciones diferentes, debiendo usted interpretarlas, que para eso es el/la maquinista.
Y para seguir instalados en el lujo asiático, usted contará con cabinas deficientemente diseñadas, con sillones que en muchos casos no funcionan correctamente, oprimiéndole las piernas durante la conducción, y con un equipo de cámaras que lanzarán destellos a sus ojos, sumándose al sol que entra a través de las ventanas, ya que el parasol que debía “parar el sol” no funcionará, y recuerde que tiene que respetar un horario, porque si no, sonará el teléfono para que justifique cuanto pase, y si a quien está al otro lado, no le parece suficiente, tendrá que hacer un informe.
Además, en el tren, se enfrentará usted a averías que sabe que se van a producir, porque ya han sido objeto de reporte por su parte para su corrección… y ahí siguen. Es usted, como maquinista, quien debe solventarlas en la línea, en lugar de darle la empresa los trenes en condiciones… que para eso es el/la maquinista.
El peso de la responsabilidad
Lo hará usted cada día. Sin posibilidad alguna de derivar la responsabilidad de la falta adecuada de normas, formación, seguridad, equipos, ergonomía, infraestructura o normativa. La responsabilidad es suya. Y usted es el/la garante de la seguridad de la operación. Usted tomará decisiones en menos de una fracción de segundo que podrán ser analizadas durante años por técnicos, abogados, peritos, jueces y sociedad, durante mucho más tiempo. Usted será el responsable de cumplir con la seguridad, aunque no se le den ni condiciones, ni herramientas para poder hacerlo con garantías, aunque ya sabe, para eso es el/la maquinista.
La cultura del castigo
Y no, no espere que exista una cultura de seguridad adecuada, mentalícese. Más del 94% de las sanciones de la empresa se producen contra los/as maquinistas por errores honestos cometidos por ellos/as. Da igual los motivos por los que haya cometido el error, da igual que haya sido consciente de ello y haya actuado en consecuencia mitigando cualquier peligro para la circulación, para la seguridad operacional y para los/as viajeros/as, la culpa sigue siendo suya.
Y no, no espere un reconocimiento profesional a ese esfuerzo y a esa responsabilidad penal, civil, laboral y social en sus máximos niveles, y en las peores situaciones. No existe ni justicia organizacional, ni justicia retributiva, ni respeto a su esfuerzo. Es usted el último eslabón de seguridad en una cultura que impide deliberadamente su crecimiento profesional, que fomenta la falta de fidelización en la conducción profesional ferroviaria, y que expedienta y abusa de sus condiciones en beneficio de la “gestión de la empresa”.
La seguridad en FGV, se comunica desde la amenaza del expediente y no desde la prevención y la formación, ahí están las cifras. El reconocimiento profesional lo arrinconan empezando por las mesas de negociación, porque “hay que repartir a todos por igual” y, en consecuencia, quienes tengan menos responsabilidad civil y penal que usted, turnos fijos y flexibilidad horaria, no trabajen noches, ni festivos, en resumen, mejores condiciones, tendrán a su vez, mejor salario que usted. Si no le gusta, cámbiese a otro puesto, así funciona.
El resultado: un sistema insostenible
Y así es como se consigue un índice de temporalidad que supera porcentajes que deberían ser inimaginables en puestos de trabajo con roles críticos de seguridad, de los que depende la vida de nuestros/as pasajeros/as. Porque no hay fidelización, no hay respeto, no hay procedimientos, infraestructura o procesos todo lo seguros que podrían ser en condiciones adecuadas.
La pedagogía del riesgo se construye desde la sensibilización, el reconocimiento, la corresponsabilidad, la práctica, la experiencia y la profesionalización. FGV impone una visión de gestión de la seguridad inmadura, que se aprovecha de las condiciones injustas de los/as maquinistas para conseguir prebendas para quienes no asumen responsabilidad crítica en este deficiente sistema de seguridad.
Las gincanas, cuando son un reto infantil, pueden tener su gracia. En cambio, los retos a los que se nos expone a los/as maquinistas, y en consecuencia a los/as viajeros/as, no son un simple juego, por más que la Dirección de FGV y todos sus responsables lo nieguen, mientras a su vez se empeñan en aplicar un sistema organizativo injusto, que es la base de la introducción de riesgos en todos los campos de la seguridad y hacen, para cada maquinista, que cada viaje sea La Gran Gincana.
Las gincanas, cuando son un reto infantil, pueden tener su gracia. Los retos a los que se nos expone a los/as maquinistas cada día no son un juego, por más que la Dirección de FGV y todos sus responsables lo nieguen. Mientras a la vez se benefician de acuerdos de Convenios injustos, que niegan nuestra situación y nuestra responsabilidad.
Jose Javier Bleda Martín
Secretario de Ferrocarriles Autonómicos SEMAF
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