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“Ocurren cosas, nos ocurren cosas”, Jesús Millán Muñoz

ocurren cosasEstamos rodeados y dentro de acontecimientos, cosas, circunstancias, personas, datos, conceptos, percepciones, ideas. Somos como un ser que tiene que analizar/dilucidar todo ello.

Nunca sabemos si un acontecimiento equis o dato o idea o circunstancia, exactamente la importancia que tendrá, o, mejor, medio acertamos. Si desacertásemos todas, nuestro mundo biológico y psicológico se nos caería. Existimos, porque las opciones que tomamos hoy, son medianamente racionales y lógicas y empíricas y verídicas, y, seguirán siendo dentro de equis tiempo.

Pero tampoco, sabemos, los acontecimientos de otras personas, que pueden ser pequeños o grandes, pueden tener importancia en el resto de la humanidad. Alabamos, demasiadas veces, paisajes lejanos, que hemos visitado con el cuerpo-mente-alma, pero no valoramos, los pequeños paisajes que están a nuestro lado, y, que nadie/casi nadie los recuerda, ni los hombres/mujeres de la cultura/anticultura. Nadie alaba el paisaje de la Mancha, las puestas de sol, como ese mar infinito de ocres y amarillos. Nadie viene a visitar estas planchas de sol y tierra y aire y color. Por ejemplo.

Todo esto lo indico porque al leer una columna de Pedro G. Cuartango, titulada: Mirando las estrellas en un lago suizo, publicada el 27 de mayo del 2009, en ElMundo.es., evoca su experiencia de este paisaje y nos hace/rehace reflexiones interiores y exteriores, sobre Nietzsche, Wagner, y, en definitiva, sobre la condición humana. El humano, ese ser que vive entre la combinación de varios mundos: lo natural y el paisaje, lo no-natural y criado, la cultura y las interpretaciones de lo natural/no-.natural, y, esa dimensión de lo metafísico…

Nietzsche ha pasado a la historia como el gran destructor de la metafísica occidental, de un edificio que empezó con Aristóteles, Platón, Sócrates, Presocráticos, pero que yo opino que empezó con anterioridad, todas las civilizaciones e imperios y ciudades-estado antiguas, antes de Grecia y Roma, no pudieron ser y estar, sin metafísica, sin sus metafísicas, si quieren protometafísicas. Todo el Estado, el Estado esencial, durante siglos ha estado sustentando en alguna metafísica-religión. Sin ello no habría sido posible el Estado mesopotámico o el del Antiguo Egipto o el romano o el medieval cristiano o no cristiano en Occidente, ni en ningún lugar del mundo.

Puede que usted no crea en el anterior aserto-enunciado-juicio, es más, puede que jamás nadie se lo haya planteado esta cuestión de este modo. Pero exista lo Trascendente Metafísico, que ahora denominamos metafísica, o no exista. Sin la metafísica el Estado no habría sido creado, y, sin la evolución del Estado, no estaríamos ahora en donde estamos, usted no tendría el Estado del Bienestar, no tendría Educación gratuita, ni pensión de jubilación. El Estado es esencial, y el Estado ha sido posible por esa hibridación de la Metafísica Religiosa, a lo largo de siglos y milenios.

Nietzsche, en forma de aforismos y fragmentos, al destruir y decapitar y triturar la metafísica occidental, sea/fuese consciente o no, destruyó el fundamento del Estado en sí. No solo de la religión, de Dios, de la ética, de la moral, de la cultura, de o de… docenas o cientos de temáticas. Sino de la esencialidad de la interpretación del ser humano consigo mismo, esa esencialidad que se había conseguido después de siglos y milenios de evolución.

No voy a entrar aquí, si ese desarrollo o cambio o modificación o innovación era necesaria y es verdadera o no lo es. No voy a entrar en esa cuestión, porque un artículo periodístico es una botella muy pequeña de palabras. Pero si que sea usted consciente. Que muchas de las crisis que sufrimos, no son crisis solo sociales o económicas o políticas o culturales, que lo son. Nadie puede negarlo. Pero son crisis que dimanan porque hemos matado (a) la metafísica, hemos matado a Dios, en la expresión del mismo Nietzsche, y, ahora, los hombres andan por las calles, con traje o perfumes o monos azules, sin saber, en qué tienen que creer, que tienen que pensar y en qué tienen que esperar –en esa triple pregunta del maestro Kant, qué es el hombre, qué…-.

No sé, pregunto, si en cada época, surge y resurge una voz, y, florece enormemente, porque hay detrás poderes culturales, que quieren que esa flor se convierta en un bosque. No sé, si esto ha sucedido siempre. Los movimientos literarios y culturales, son en definitiva, espirituales y simbólicos y de sentido. Y, siempre hay detrás, fuerzas y grupos y colectivos, que quieren que ese mensaje se incardine en el corazón de los hombres. No sé, si tiene sentido o razón, si hay una mano detrás, que en todas las pequeñas ferias de los pueblos, existe un puesto de libros, y, en todas siempre están las obras, algunas de Nietzsche, pero no están alguna de Descartes o de Tomás de Aquino

No sé, si hay dedos detrás de todo este tinglado, que aprovechándose del enfermo filósofo y escritor genial Nietzsche, para que los humanos vayan/vayamos dejando de creer y sentir y amar y desear y valorar la Metafísica de siglos que Occidente ha tenido. Que es y ha sido el pilar de todo Occidente. El pilar del Estado Occidental. No sé, si no solo quieren que desaparezca eso, sino que también desaparezca el amor del hombre al Buen Dios.

No sé, si lo que quieren es que desaparezca del corazón del hombre actual y futuro, el mismo deseo-anhelo-búsqueda de Dios… No sé, si lo van consiguiendo, cada vez en mayor grado y en mayor extensión…

Jesús Millán Muñoz


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