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Un equipo multidisciplinar de la Universidad de Alicante fija el origen de las cerámicas halladas en La Alcudia en el mismo lugar que el de la Dama de Elche

Es la zona de Aspe-Pantano de Elche, al lado de las canteras del Ferriol

·        Para el estudio extrajeron arcillas blancas y rojas hasta analizar entre 300 y 400 combinaciones hechas de ellas

·        Se evidencia el alto desarrollo tecnológico que poseían estos alfareros ilicitanos de hace más de 2.000 años

El 4 de agosto de 1897 se descubría la Dama de Elche en el yacimiento arqueológico de La Alcudia. Ahora, un equipo multidisciplinar formado por investigadores de la propia Fundación Universitaria de Investigación Arqueológica La Alcudia y de los departamentos de Agroquímica y Bioquímica, Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente y Química Orgánica, y con el apoyo de los Servicios Técnicos de Investigación de la Universidad de Alicante, han realizado la investigación práctica “Caracterización de muestras de La Alcudia mediante técnicas no destructivas”.

Los resultados revelan que las arcillas para la elaboración de las cerámicas halladas en La Alcudia, que van desde el siglo V a. J. C. hasta el siglo III d. J.C., tienen el mismo origen que la Dama de Elche, esto es, la zona del Pantano de Elche hasta Aspe, al lado de las canteras del Ferriol. De este mismo lugar los miembros del equipo de investigación del proyecto han extraído el material para análisis, previo asesoramiento de uno de los participantes, el geólogo José Enrique Tent Manclús; él ha sido quien les ha indicado las zonas de donde sacar los estratos. Juana Jordá y María del Mar Cerdán, parte de este equipo multidisciplinar y especialistas en Agroquímica, son conscientes de las ventajas de la multidiscinariedad de los integrantes del grupo. “Nos ha ayudado a avanzar en cosas que ninguno de nosotros hubiéramos podido hacer”, confiesan.

El proyecto se ha centrado en el análisis y caracterización química de los fragmentos de cerámica de La Alcudia mediante técnicas no destructivas o microdestrutivas, tales como fluorescencia de rayos X o infrarrojo. Los análisis han permitido identificar, por primera vez, las producciones hechas en el territorio ilicitano. Los expertos han comprobado cómo todas las piezas de origen ilicitano tienen unas características comunes, siendo habitual la mezcla de arcillas blancas con rojas para la elaboración de cerámicas, y las temperaturas de cocción se situaban entre los 600 y los 700o C. Además, se puede saber si alguna pieza se detecta fuera de esta zona, pero se concluye que las arcillas utilizadas se sitúan en la zona del Aspe y pantano de Elche.

Las gráficas con los resultados de fragmentos de cerámica de La Alcudia y de ladrillo de Agost arrojan las mismas medidas. Juana Jordá confirma que tienen, incluso localizada la cantera de donde se extrajeron las arcillas para el ladrillo, que procede de  la cerámica Virgen de las Nieves de Agost. “Esa exactitud la hemos encontrado en una muestra, en otras tenemos grandes similitudes”.

Establecer la “huella dactilar o ADN” de estas producciones cerámicas va a permitir a los investigadores distinguir si algunos fragmentos encontrados en otras excavaciones arqueológicas del área mediterránea proceden de la antigua Ilici, señala Juana Jordá, investigadora participante en el estudio.

En el proyecto también han participado Ana María Ronda Femenia y Mercedes Tendero Porras, las dos arqueólogas de La Alcudia. Ronda explica cómo en época Ibérica había muchos hornos y se producían cerámicas de gran calidad. Pero “para poder determinar de dónde proceden esos barros ayudaría mucho hacer análisis químico de las cerámicas, y de distintas épocas”. Comprueban así cómo cerámicas locales de diferentes épocas sí que coinciden en esos puntos de análisis químico, “lo que nos permite comprobar que el acopio de barros era de puntos muy similares en diferentes épocas”, afirma.

Las arqueólogas introdujeron cerámicas para que el resto de los miembros del proyecto de investigación analizaran, sin decirles el origen de estas; “algunas sabemos que son francesas, del sur de Italia”, cuenta Ana Ronda, porque querían comprobar lo que los análisis corroboran: que los barros de las cerámicas locales han sido extraídos de los puntos encontrados. “Parece que cuadran los datos arqueológicos con el resultado que están obteniendo de los análisis químicos”, asegura igualmente Juana Jordá.

 

El análisis

Para el estudio los investigadores buscaron canteras de arcilla en la provincia que, además, fueran zonas de influencia de La Alcudia. A continuación, realizaron el muestreo; elaboraron pastas y las compararon con las piezas de cerámica que las arqueólogas del yacimiento les habían facilitado, que han sido más de cincuenta muestras; se contextualizaron y dataron, aproximadamente. Vieron, así, que las mezclas no eran puras, de forma que fueron haciendo mezclas hasta encontrar la similitud.

            En total, combinaron arcillas, mezclando cinco blancas y tres rojas en distintas proporciones y temperaturas de cocción diferentes (entre 500 y 900o C), hasta obtener entre 300 y 400 combinaciones. Estas muestras las analizaron por medio de fluorescencia de rayos x (RX), difracción de RX y por infrarrojo. También introdujeron algunas piezas que no son de Elche y que las mismas arqueólogas les añadieron sin que lo supieran quienes debían hacer los análisis químicos.

            Comprobaron que todas las piezas de origen ilicitano tienen unas características comunes, siendo habitual la mezcla de arcillas blancas con rojas para la elaboración de cerámicas, y que las temperaturas de cocción podrán situarse entre los 600 y los 700o C. Y es que, como señala Jordá, la arcilla va cambiando y transformándose en función de la temperatura a la que se cuece.

Además, se puede saber si alguna pieza se detecta fuera de esta zona, pero se concluye que las arcillas utilizadas se sitúan en la zona del Aspe y pantano de Elche. Jordá aclara que “se supone que a medida que más temperatura alcanza el horno, más moderna es la pieza, salvando los momentos de caídas de civilización o de depresión”. La temperatura de cocción del horno también se puede obtener, ya que está en función de los minerales que contiene la pieza. Por poner un ejemplo, apunta la especialista en Agroquímica, a 700 grados desaparecen los carbonatos en la arcilla.

Sobre la pintura, es frecuente una capa delgada de arcilla blanca sobre la que se pinta con óxido de hierro. Los análisis que han comenzado en este sentido, y que esperan poder continuar, les da a entender que tomaban la arcilla roja de uso para elaborar la pieza, la cocían y – a continuación – le imprimían una capa de arcilla blanca, cociéndola por segunda vez. “Esto le da porosidad”, explica Jordá. Una vez obtenida esta cerámica la pintaban con óxido de hierro “y, por eso, se ve el color verde en el análisis por fluorescencia de RX, que es el pigmento de óxido de hierro”.

Juana Jordá afirma que esta mezcla de arcilla roja con arcilla blanca “es tecnología pura. Sorprende el hecho de que algunas de estas pastas son muy similares a las que se producen en la actualidad, lo que pone de manifiesto el alto desarrollo tecnológico que poseían estos alfareros ilicitanos de hace más de 2.000 años”, afirma Jordá. “Para darle una textura y unas propiedades físicas que sirviera para lo que querían, mezclaban las distintas arcillas, porque conocían las propiedades físicas de las arcillas”, detalla Mar Cerdán Sala, otra de las investigadoras agroquímicas del estudio.

            El estudio ha llevado acabo, además, un análisis de composición de análisis químico. El estroncio es un elemento que se encuentra en el mineral Celestina y es muy característico de la provincia de Alicante. Han comprobado cómo todas las muestras tienen estroncio.

            Ronda valora de forma muy positiva este estudio, ya que se consigue una “ratio de cómo son las cerámicas de aquí y se puede tener manera de comprobar la procedencia de las cerámicas halladas en otras zonas distintas”. Ahora, cuenta la arqueóloga, estas comprobaciones se hacen analizando la pintura.

“Caracterización de muestras de La Alcudia mediante técnicas no destructivas” es el cuarto proyecto de investigación concedido por el Vicerrectorado de Investigación y Transferencia del Conocimiento de la Universidad de Alicante, dentro del Programa Propio para el Fomento de la I+D+I en la Universidad de Alicante 2016, para la realización de proyectos de investigación arqueológica en La Alcudia. Este último proyecto ha estado dotado con 3.000 euros.

Presentación1 Ladrillo Agost y cerámica La Alcudia

Imágenes cedidas por Juana Jordá


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