Browse By

TRAS LA LLEGADA DE UN NUEVO MINISTRO DEL INTERIOR POR UNA POLICÍA PROFESIONAL, DESPOLITIZADA y ACONFESIONAL

ARP

ARP

Desde la Agrupación Reformista de Policías (ARP), sindicato de reciente implantación en la Policía Nacional, entendemos que el reciente, obligado y necesario cambio habido en el Ministerio del Interior debe servir para erradicar determinadas actuaciones y decisiones imputables a los anteriores máximos responsables del Ministerio y de la Dirección General de la Policía, Sres. Fernández Díaz y Cosidó Gutierrez, claramente reprobadas en Sede Parlamentaria y que han supuesto un serio desprestigio para la Institución Policial y un rechazo importante de la sociedad española.
El actual Ministro del Interior, Sr. Juan Ignacio Zoido, debería aplicar de forma urgente un cambio radical en las políticas aplicadas por sus antecesores, entre otras, impedir que continúe la deriva castrense y religiosa en los actos oficiales que originan división en el colectivo y un rechazo inequívoco de este sindicato por la connotación militar contraria al modelo de cuerpo civil que representa la Policía Nacional.
El Sr. Zoido, Ministro del Interior, al que damos la bienvenida y deseamos la suerte profesional que merezca el buen desempeño de su función, tiene la obligación de atender una profunda reforma en la organización policial la cual es demandada, entre otros, por los jefes de las plantillas policiales quienes no pueden dar respuesta a las quejas de los ciudadanos en sus denuncias ante la ausencia de suficientes dotaciones policiales en calles y plazas por falta de efectivos. Carencia que como bien se sabe es imputable a las últimas modificaciones existentes en los servicios como pudiera ser la creación de novedosos grupos en las Brigadas de Seguridad Ciudadana que han dejado bajo mínimos al 091 y a la reciente y polémica reforma de la jornada laboral en el sistema de turnos en la Policía.
También merece atención y resolución la opacidad y complejidad de funcionamiento de los Centros de Internamiento de Extranjeros, la infrautilización de las UPS, las carencias existentes en la lucha contra la violencia de género, la creación de una verdadera Policía Judicial dependiente de Jueces y Fiscales y con la especialidad que merece que le sea reconocida, la discrecionalidad en la designación de las comisiones a Embajadas, etc. Y otras tantas especialidades desatendidas en el colectivo como pueden ser Policía Científica y las Unidades de Delitos Tecnológicos en la lucha contra el crimen organizado las cuales deben dotarse de medios materiales de primer orden acordes con las especificidad técnica de los asuntos que, cada vez más numerosos deben de atender.
Igualmente es imprescindible desvincular e independizar las unidades de asuntos internos en su proceder del actual sistema de “obediencia profesional “a la decisión discrecional de la Dirección Adjunta Operativa, la cual como es sabido es dependiente del político de turno al frente de la D.G.P. Y ello por entender desde ARP que dichas medidas son necesarias y fundamentales para que desde novedosos y consensuados mecanismos internos de control de la Institución se consiga un cuerpo policial transparente y modélico.
La Policía Nacional y el conjunto de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado carecen de una Ley Orgánica de Seguridad moderna, práctica, eficaz, unificada y coordinada que atienda y ofrezca un servicio de calidad y garantías a los contribuyentes. El modelo policial requiere una profunda revisión desde el más absoluto respeto a los derechos y deberes de la ciudadanía en una labor de prevención y no de represión como
hasta ahora se ve impuesta por una Ley Orgánica 4/2015 de 30 de marzo de protección de la seguridad ciudadana, que como bien se sabe, se encuentra sujeta a una petición mayoritaria de las distintas formaciones políticas para su derogación.
Para finalizar cabe decir que es necesario después de treinta años desde el reconocimiento de la participación de los sindicatos en las condiciones de trabajo de los policías revisar el modelo de representación sindical, creando un escenario distinto al actual en el que se produzca la abolición del Consejo de Policía, y por tanto, descentralizando la acción sindical. Y ello potenciado con la desaparición de las reuniones trimestrales en comisarías y trasladando éstas a comunidades y provincias donde los representantes del Ministerio del Interior ( Delegados y Subdelegados del Gobierno), Jefes de Policías y representación sindical, actúen, decidan y asuman las necesidades reales de las distintas unidades policiales. Necesidades que requieren que se aborde en ese nuevo marco la falta de medios materiales para la seguridad de los profesionales en beneficio de la ciudadanía, la dignificación salarial por sectores productivos, la tasa de reposición de las distintas comisarías, la reforma o creación de nuevas infraestructuras policiales, la participación y control en la concesión de las recompensas y felicitaciones de los funcionarios, la presencia en tribunales opositores, participación en las designaciones de los Catálogos de Trabajo, etc. En definitiva, la Agrupación Reformista de Policías aboga por poner fin a una Ley Orgánica de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad obsoleta. Una ley que nos permite decir que la Policía Nacional “ha quedado en el furgón de cola de las policías europeas “.


There is no ads to display, Please add some

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *